“LA APATÍA, ENEMÍGA DEL ANHELO E INTERÉS”

¡¡¡ Hola, amig@s !!!

apatía
Ilusión, Anhelo, Interés vs Apatía

Ya era hora de volver después de unas semanas muy intensas. Después de la celebración de las Navidades, y tras observar diferentes casos de personas, que tras estas fechas, se sienten alicaídas y sin ganas de hacer nada, desde La guía del mayor nos hemos puesto a investigar, y hemos observado que en un porcentaje alto, la culpable de ello es la APATÍA.

Sí, amig@s, la APATÍA, es un estado de completa indiferencia en el que la persona que la sufre siente que no tiene ganas de realizar actividades cotidianas o actividades que antes le producían satisfacción. Y siente, además, que es incapaz de realizarlas. Una persona apática no puede plantearse metas, manifiesta indiferencia afectiva, tiene problemas de rendimiento cognitivo y pierde la motivación, el interés y la iniciativa.

Según el último estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), celebrado en Zaragoza, un 20% de las personas de más de 80 años sufren apatía.

Vemos importante destacar la diferencia entre depresión y apatía. En la apatía hay una pérdida de la respuesta emocional: nada atrae su atención. En la depresión, la persona puede parecer apática porque no muestra interés ni iniciativa, pero existe tristeza, tendencia al llanto, angustia, sensación de impotencia y sentimientos de culpa.

Es interesante saber que la apatía puede ser un síntoma de la depresión, pero no todos los depresivos son apáticos ni todos los apáticos padecen depresión.

Pero sí que tenemos que estar muy atentos  a los síntomas de la apatía porque pueden ser la antesala al desarrollo de una enfermedad neurodegenerativa  como el Parkinson o la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. En estos casos, la apatía está producida por lesiones cerebrales que alteran ciertos circuitos cerebrales en los que interviene fundamentalmente el lóbulo frontal.

Como explica, Román Alberca en su libro “Manifestaciones psicológicas y conductuales de la enfermedad de Alzheimer “, conviene recordar que ya en el anciano normal la apatía se asocia a una afectación cognitiva mayor y a un peor rendimiento funcional, lo que sugiere que es un signo precoz de declinar cognitivo. Cuando existe apatía aumenta la probabilidad de que el deterioro cognitivo leve se convierta en demencia”.

La conclusión del estudio señala que un tercio de esta población presentó riesgo social, lo que les hace más vulnerables e incrementa el riesgo de aparición de desórdenes físicos y psíquicos.

Por ello, es necesario vigilar los síntomas de la apatía en las personas mayores para tratarlos rápidamente desde una perspectiva tanto psicológica como social. Estos síntomas son:

-Estar más olvidadizo o confundido.

-Comer menos.

-Descuidar el aspecto físico y la higiene.

-Tener la casa sin arreglar.

-Dejar de tomar los medicamentos o tomarlos incorrectamente.

-Aislarse de los demás.

Para combatirla, recordar las claves del Envejecimiento Activo, Saludable y Positivo: realizar ejercicio físico, una buena nutrición, seguimiento médico, salir y relacionarse con los demás.

¡Hasta pronto!

LA NAVIDAD, FUENTE DE CONFLICTOS Y MELANCOLÍA, ¿POR QUÉ?

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Cuando se acercan las fechas navideñas todos nos echamos a temblar, ya sea por el desembolso que nos toca realizar por regalos, estrenas, o por la compra compulsiva de variedad de alimentos que desgraciadamente acaban en la basura porque es materialmente imposible comérselo todo.

Pero la mayor preocupación de la mayoría de personas en estas fechas es la de no en contarse solo/a en Navidad o por el contrario personas a las que no les apetece nada reencontrarse con familiares que hace meses que no ve y con los que se suele guardar cierto resentimiento por esta pérdida de contacto del día a día.

¿Por qué este “espíritu navideño” nos crea tantos sentimientos encontrados?: frustración, melancolía, tristeza…a la vez que alegría, espiritualidad, realización de buenas acciones hacia los demás,…demasiadas emociones para canalizarlas y dejarlas fluir estos días, que nos alteran considerablemente nuestro día a día.

Por otro lado, parece que la sociedad en la que vivimos nos recuerda constantemente que debemos estar felices y contentos estos días. Y, ¿qué pasas si no te encuentras así?, ¿Qué pasa si estás triste porque tu pareja ya no está, o porque tus familiares directos “pasan” de ti durante todo el año y va y te invitan a comer el día de Navidad?, ¿Cómo te sientes compartiendo una comida con personas, que sí, que son de tu familia pero que no saben si te has resfriado o te has caído un porrazo la semana pasada?

Por lo que estaría genial que todos nos planteáramos un “Plan de Acción” para estas fechas. Respetando nuestros deseos y nuestras necesidades y también las de los demás; evitando el chantaje emocional de nuestros familiares, porque seguramente es más fácil para ti ir a comer el día de Navidad con tu compañero/a de mesa habitual de tu centro de día, con el que compartes tus penas y alegrías diariamente, y poder ir a merendar cualquier día a casa de tus familiares sin agobios navideños.

Pero amigos/as, esto es una decisión de cada uno, ya sé que fácil de decir y difícil de hacer. Es vuestra decisión sucumbir a las reuniones familiares establecidas o intentar vivirlas como uno mismo desee. Pero entiendo que esto es muy complicado y que puede acarrear conflictos familiares el resto del año. Si decidís acudir, intentar pasadlo bien, acudir con una buena actitud, alegres y con la satisfacción de qué estáis acompañados por personas que os quieren, aunque no sepan demostrarlo en ocasiones.

Así que amig@s, intentad pasar unos días de paz, alegría y relajación; y por supuesto no olvidéis vuestras actividades diarias como pasear, salir con las amistades y llevar una buena alimentación sin demasiados excesos estos días.

Queridos amig@s, que paséis unas buenas fiestas en armonía, paz y amor. Desde La guía del mayor os lo deseamos de todo corazón.

                  FELICES FIESTAS

belen

COMO LA VIDA MISMA

Tristeza en los mayores.

¡¡Hola, amig@s!!!

Ya estamos de vuelta, y como os prometí, con la segunda entrega de nuestra compañera Elena, psicóloga y amiga. Elena nos relata uno de los muchos casos que le entran en las llamadas del Teléfono de la Esperanza; personas mayores que se sienten solas, al borde de la depresión y que llaman como grito de socorro para que les ayuden a salir del pozo donde se encuentran. Espero que os resulte interesante para reflexionar sobre cómo podemos ayudar a estas personas que sienten que ya no sirven, porque la razón de su vida, cuidar a los demás, ya no existe o no les satisface.

 Esta mañana hablé  con Carmen, mujer jubilada, ama de casa, cuidadora….

Al hablar con ella me confesó que llevaba años con depresión, el médico de cabecera le recetaba unos tranquilizantes. Se encontraba apagada, sin ganas de nada, tenía que hacer verdaderos esfuerzos por salir a la calle.

Tiene una amiga que tira de ella y por eso sale, todos los días hacen aguayim y reconoce que le alivia y le hace sentir mejor tanto física como mentalmente.

 Cuando me lo contaba su voz se entrecortaba por las lagrimas, esta mañana estaba tan decaída, que ha decidido quedarse en casa, lo esta pasando mal.

Le he animado a que busque actividades que le resulten placenteras y sobre todo que se mantenga activa, que siga haciendo deporte, que salga y no pierda sus contactos sociales.

 Creo que muchas veces abandonamos o aparcamos nuestros deseos para satisfacer a los demás, sobre todo, las mujeres de ciertas épocas, acostumbradas y educadas para atender las necesidades de la familia (marido, hijos, abuelos, nietos….).

A veces es fácil dejarnos llevar por la tristeza y la falta de ganas. Por eso es importante rodearnos de personas que nos aporten, nos motiven y sobre todo ser positivos.

 Una persona positiva convierte sus problemas en retos, nunca en obstáculos.

 El estar activos, tanto física como mentalmente es fundamental para combatir un estado depresivo, una gran diversidad de estudios lo demuestran. Ya que al hacerlo liberamos endorfinas, que son las hormonas de la felicidad, estas regulan nuestros niveles de dolor físico  y ayudan a controlar la ansiedad.

Cuando estamos con el animo bajo tendemos a aislarnos, esto es un grave error que a toda costa hay que evitar, ya que al final se convierte en una espiral, que nos atrapa.

Para finalizar quiero dejar una reflexión de un gran psicólogo, pedagogo y escritor Bernabé Tierno:

                                              “La peor vejez es la del espíritu”

 

Elena García Laín

Psicóloga.

“LA SOLEDAD”

¡Hola, amig@s!

Esta semana tenemos una colaboración muy especial. Elena, Psicóloga con muchos años de experiencia y la cual realiza una laboral excepcional en el Teléfono de la Esperanza, nos va a dar pautas de como afrontar esta etapa de nuestras vidas desde una perspectiva positiva. No os lo perdáis.

¿Qué apoyos se necesitan  para sobrellevarla?
¿Qué apoyos se necesitan para sobrellevarla?

LA SOLEDAD EN LA TERCERA EDAD

 La soledad es un estado afectivo interior, un sentimiento que escapa a la observación objetiva, esta anclada en la historia personal de cada uno, también es ese momento intimo que todos tenemos, que nos sirve para meditar, recordar  acontecimientos pasados….

La tercera edad es una etapa más de la vida que hay que aprender a disfrutar, el psicólogo Carl Jung, la denominó como “fase cultural”, la cultura entendida  no solo como adquisición de conocimientos, sino como la búsqueda de la propia plenitud.

Llegar a “viejo” es tener la oportunidad de completar toda una existencia, se trata de un proceso complejo que se inicia en el nacimiento. Aunque “viejo” sigue siendo el protagonista de su vida y ha de tener la capacidad de vivirla de la manera más sana y feliz posible.

Aprender a disfrutar de la vejez es fundamental para seguir disfrutando de la vida.

Afrontar la soledad supone:

 Aceptar las propias limitaciones.

Sentirse activo, podemos vivir sin trabajo, pero no sin actividad, cada persona tiene que buscar que es lo que le hace sentir útil, le conforta, le enriquece…

Tener una actitud positiva que se centre en el presente, en el aquí y ahora, sin distorsionar la realidad, ni adelantarse a acontecimientos futuros.

Ser optimista, es una capacidad emocional crucial en esta etapa, para mantener las riendas de la propia vida, si se percibe la edad como una oportunidad de vida, si se interpreta la vejez no como proximidad a la muerte, sino como testimonio de haber vivido, encontrara la manera de enriquecer el contenido de su vida que le queda por vivir.

El optimismo le llevara a no atormentarse por cuanto tiempo le queda de vida y le permitirá participar activamente en la construcción de cómo aprender a vivirla.

 Considero que estancarse en los recuerdos exclusivamente, nos impedirá vivir el presente, y tener ilusión por seguir viviendo y valorar el día a día.

Aunque a veces nos resulte difícil por las experiencias que cada uno lleva en su mochila, hay que seguir levantándose con ilusión, todos /as somos capaces de hacerlo.

 Finalmente quiero dejar una reflexión de un gran escritor al llegar a su propia vejez:

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.” Gabriel García Márquez.

Elena García Laín

Psicóloga.

Gracias, Elena por tus palabras, esperamos con entusiasmo tu segunda entrega. Como se desarrolla tu labor de voluntariado, con que situaciones te estás encontrando y sobre todo, como las están afrontando nuestro mayores, cuales son sus emociones y sus anhelos, y como les podemos ayudar.

¡Hasta pronto!