PARQUE DE SAN ISIDRO: EJEMPLO DE INTEGRACIÓN INTERGENERACIONAL

Tres generaciones caminando en la misma dirección.
Tres generaciones caminando en la misma dirección.

Hola de nuevo a tod@s!!!

Este post es un ejemplo de alegría y optimismo que vivo todos los días cuando bajo a mi hijo, de un año, al parque de nuestro barrio. Y os lo quiero contar porque es un ejemplo de integración intergeneracional entrañable y actual.

Se da la circunstancia que el parque de San Isidro está justo en medio el club de jubilados de la zona, por lo que hay un continuo trasiego de personas mayores que acuden a realizar sus actividades.

Empecé a bajar al parque sobre los ocho meses de vida de mi hijo, cuando empezó a gatear y no quería estar mucho rato en el carrito, ya que antes me dedicaba a pasear con él, mi padre y Lluna, nuestra perrita, para tomar un rato el sol antes de comer.

Al acudir al parque con las madres del taller de lactancia, me di cuenta de las múltiples interacciones intergeneracionales que se producían, y sobre todo de los comportamientos y situaciones espontáneas que hemos ido viviendo en el día a día.

Es costumbre ver a los mayores como se les escapa una sonrisa cada vez que uno de los niños se les acerca. Hay veces que se meten en la zona de la petanca y les interrumpen la partida, otras van directos al banco donde están sentados y les hacen monerías, por lo que los mayores sueltan carcajadas. Y a su vez, nos preguntan a las madres sobre cuánto tiempo tienen, si comen, si van a ir a la guardería, cuentan cosas de sus propios nietos…y nos pasamos un rato charlando.

Para mí el ejemplo más entrañable que he vivido estos meses fue el día en que espontáneamente mi hijo con dos amiguitas cogieron el andador de una señora para apoyarse y andar, fue espectacular. Todos nos quedamos asombrados de lo alegres que estaban los niños con su juguete, y que decir de la señora María que les aplaudía desde el banco donde estaba sentada. Nos dijo que se sentía orgullosa de que su andador sirviera para que los niños se soltaran a caminar.

Otra cosa curiosa son las conversaciones de los grupitos que se forman en los diversos bancos del parque; las mujeres mayores hablan entre ellas de sus cosas, sobre todo de sus hijos y nietos: “pues mi hijo trabaja mucho y mi nuera nunca está en casa; mi nieta va al instituto y no se pasa a verme”; “pues mi hija la pobre está en paro y no le sale nada; yo le cuido unas horas por la tarde a la niña para que pueda hacer un curso”; “pues yo estoy a la espera que me llame el reumatólogo que la pierna derecha me duele mucho y hoy no he tenido ganas de limpiar”.

Los hombres mayores, por otro lado, hablan de futbol y de política: “menuda lástima lo del Valencia, por un gol no están en la Champions, mira que han tenido toda la temporada y siempre se lo dejan para el final…”; “ pues yo quiero que el Levante se salve…”; “ los jóvenes seguro que votan a Podemos, mi nieto no para de darme la tabarra de que los vote, si esos son comunistas le digo yo y se cabrea el chaval!”; “pues yo no pienso votar, que con lo que nos roban, que se apañen”.

Mientras conversan, los mayores han tomado por costumbre arreglarse la zona de juego de la petanca antes de empezar la partida; la rastrillan y la riegan por que los niños que van al parque por la tarde se la destrozan jugando con las palas y los coches. Y no se quejan, cada mañana la arreglan y listos para jugar.

También observo a abuelos y abuelas que están cuidando de sus nietos mientras los hijos trabajan y se bajan al parque, porque así matan dos pájaros de un tiro, según me dijo una señora, ve a sus amigas y el niño juega un rato.

Las personas mayores del barrio van al parque por costumbre, desean ir y se obligan a acudir para que no se les “caiga la casa encima”, ya que es significativo que por las tardes hay muchas menos personas mayores que por las mañanas y sobre todo en invierno. Según me han contado, unas comen, se duermen la siesta, ven la novela y la tele toda la tarde; otras se van a casa de los hijos, al centro de jubilados a jugar, otros hacen teatro, etc, cada uno ya se organiza la tarde para pasarla lo mejor posible.

En definitiva, estoy muy contenta de que mi hijo acuda todos los días al parque de San Isidro, porque ante todo es un espacio donde se integran y conviven tres generaciones, abuelos, hijos y nietos. Y donde aparecen y se trasmiten los tan necesarios valores de convivencia, interculturalidad y respeto entre generaciones. Todo ello en un ambiente agradable donde la primera premisa es relacionarse y pasarlo lo mejor posible.

Hasta pronto amig@s!!!

MALOS TRATOS EN PERSONAS MAYORES (PARTE II)

Malos tratos en personas mayores.

En hilo a una noticia publicada en los medios de comunicación esta semana donde se han encontrado a personas mayores de una residencia atados y en unas condiciones higiénicas deplorables, sigo investigando los malos tratos en nuestros mayores, porque considero que no se le da la misma cobertura o publicidad que en otros colectivos como son los menores o mujeres; ninguno es más importante que otro, porque en todos hay que luchar para erradicarlos y castigar con la ley en la mano a aquellos que los cometen.

Por ello, es importante saber que tipos de maltrato están sufriendo las personas mayores y como se definen. Según la Organización Mundial de la Salud en la conocida como Declaración de Toronto” para la prevención global del maltrato de las personas mayores, los define como: “la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que causa daño o angustia a una persona mayor y que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza”.

El estudio de los malos tratos en las personas mayores en nuestro país es relativamente reciente y sus causas son diversas; entre ellas podemos encontrar:

-El cambio de valores en nuestra sociedad actual en la que la juventud, la productividad, la salud son valores en alza, el anciano, enfermo con frecuencia dependiente e improductivo, es infravalorado y a veces resulta una “molestia”. (Yo en esta afirmación disiento bastante porque por ejemplo, promocionando el envejecimiento activo se está cambiando la imagen de nuestros mayores, entre otras muchas cosas, que he ido mencionando en anteriores posts y que seguiré comentando en los siguientes.)

-Factores familiares como el estrés del cuidador por sobrecarga física y/o emocional; problemas socioeconómicos; antecedentes de violencia familiar previa; abuso de sustancias tóxicas; trastornos psicopatológicos.

-Situaciones de especial vulnerabilidad en la persona mayor: vivienda compartida; malas relaciones entre la víctima y el agresor; falta de apoyo familiar, social y financiero; dependencia económica o de vivienda del anciano.

Y, ¿Cómo podemos clasificar esos malos tratos?, entre los más frecuentes encontramos:

1.- Negligencia:

Física: no satisfacer las necesidades básicas como negación de alimentos, cuidados higiénicos, vivienda, seguridad y tratamientos médicos.

Emocional: consiste en la negación de afecto, desprecio, aislamiento, incomunicación.

2.- Maltrato físico: golpes, quemaduras, fracturas, administración abusiva de fármacos o tóxicos.

3.-Maltrato psicológico: manipulación, intimidación, amenazas, humillaciones, chantajes, desprecio, violación de sus derechos impidiéndole tomar decisiones

4.-Abuso económico: impedir el uso y control de su dinero, chantaje económico.

5.-Abuso sexual: cualquier tipo de relación sexual no consentida o cuando la persona no es capaz de dar su consentimiento.

Las consecuencias del maltrato en las personas mayores pueden llegar a producir:

Físicas: lesiones por traumatismos, desnutrición, deshidratación, fracturas por caídas, úlceras por decúbito por negligencia, abandono o falta de cuidados, heridas por ataduras, abrasiones, quemaduras e intoxicaciones

Psicológicas: Tristeza, trastornos emocionales, sufrimiento, depresión, ansiedad, ideación suicida, inhibición, somatizaciones y pseudodemencias.

Sociales: aislamiento físico, psicológico o social.

Estas consecuencias derivan en una importante utilización de los servicios sanitarios por parte de la persona maltratada; el aumento de las hospitalizaciones condicionada por la morbilidad asociada a síntomas de la negligencia, el abandono o la violencia física.

Por ello, es necesario a mi entender, poder realizar una prevención de la situación del mayor cuando se detecten situaciones de vulnerabilidad. Los profesionales que los atienden, los vecinos, o familiares deben estar atentos a estos signos y dar la voz de alarma a quien corresponda, como por ejemplo, Servicios Sociales, Defensor del Mayor, Sistema Sanitario o a la autoridad que corresponda.

Seguiré tratando este tema en siguientes posts ya que es nuestro deber trabajar para que las negligencias en las personas mayores sean denunciadas.

¡!!Hasta pronto amig@s!!!